Memoria y fragancias, las razones del cómo…

Si cada uno de nosotros huele a su manera las fragancias, ¿por qué nuestras emociones son diferentes ante un mismo olor?

fragancias

Al contrario que la vista, el olfato es un sentido sensible, personal y muy íntimo. Aunque el color de una flor resulta relativamente fácil de describir, resulta complejo hablar de su fragancia. A pesar de que esta última es la misma para todos, nuestro cerebro nunca la asimila de la misma manera. ¡Y esto se debe a nuestros recuerdos olfativos!

Desde un punto de vista fisiológico, todos estamos hechos de la misma manera. Nuestra mucosa olfativa se compone de alrededor de 350 receptores situados en las paredes del techo de la cavidad nasal. Cuando las moléculas odoríferas que contiene el aire entran en contacto con estos receptores, las neuronas sensoriales le envían una señal al bulbo olfativo que la procesa y permite que el centro de las emociones (el cerebro límbico) reconozca la información.

Las emociones que desatan los olores.

> Un perfume puede estimular repentinamente nuestra memoria y recordarnos una anécdota o a una persona que sin embargo parecían sepultadas en el pasado.

> Una fragancia especial puede hacernos viajar en el tiempo y traernos preciosos recuerdos de la infancia.

> Un perfume nos emociona porque ya lo hemos olido. En nuestra más tierna infancia, retenemos en la memoria el olor de nuestra madre, luego el de los dulces, el del cuaderno de la escuela o incluso el del patio del recreo.

La memoria olfativa es una de las memorias que mejor se conservan con la edad, incluso en el caso de las personas enfermas de Alzheimer... Aunque no son capaces de recordar lo que ocurrió hace unos minutos, a menudo asocian una fragancia o el perfume de un ser querido con un recuerdo agradable.

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